La insuficiencia venosa es la incapacidad de una vena para conducir un flujo de sangre en sentido cardiópeto, adaptado a las necesidades del drenaje de los tejidos, termorregulación y reserva hemodinámica, con independencia de su posición y actividad.

La hipertensión venosa puede ser aguda (trombosis venosa) o crónica. Por su parte, la trombosis venosa profunda (TVP) forma un coágulo anormal que bloquea el flujo de sangre en una arteria o vena del cuerpo. Es un problema de salud pública mundial y representa una de las primeras causas de mortalidad en México

Con base en estimaciones mundiales, en México pueden existir entre 400 y 500 mil casos de trombosis por año, lo que la hace una de las primeras causas de mortalidad del país. Afecta a cualquier persona, sin respetar edad, etnia o raza. Sin embargo, es más frecuente en hombres que en mujeres.

Aproximadamente, una de cada tres personas que sufren de un TVP presentan complicaciones a largo plazo debido al daño que ocasiona el coágulo en las válvulas de la vena. A esto se le conoce como síndrome postrombótico (SPT) y entre sus síntomas están inflamación, dolor, decoloración y en los casos graves, descamación o úlceras en la parte del cuerpo afectada.

La falta de identificación y tratamiento de la trombosis venosa profunda puede conducir a resultados devastadores, que incluyen embolia pulmonar, síndrome de la vena cava superior y complicaciones asociadas que pueden incluir la muerte.  Sin embargo, el tratamiento empírico con anticoagulación también conlleva un alto riesgo.  La venografia de contraste sigue siendo el «estándar de oro» para el diagnóstico de la trombosis venosa profunda.  Sin embargo, rara vez se utiliza, debido a que es costosa de realizar y requiere de una unidad de radiología especializada para realizar el examen. Hasta un 2% de los pacientes sometidos a este procedimiento han presentado complicaciones que incluyen TVP post-inyección debido al colorante de contraste, algunos han presentado extravasiones, fleblitis superficial y reacciones alérgica

En contraste, la ecografía Doppler es la prueba no invasiva más precisa para diagnosticar la trombosis venosa profunda. Esta actividad revisa la evaluación ultrasonográfica de la trombosis venosa profunda y destaca el papel del equipo interprofesional en el manejo de pacientes con esta condición.

La ecografía se trata de un examen médico no invasivo que ayuda a los médicos a diagnosticar y tratar condiciones médicas. Es seguro e indoloro. Produce imágenes del interior del organismo usando ondas de sonido.  Utiliza una pequeña sonda denominada transductor y un gel que se coloca directamente sobre la piel. Ondas sonoras de alta frecuencia viajan desde la sonda a través del gel y hacia adentro del cuerpo, recogiendo  los sonidos que rebotan, una computadora utiliza esas ondas sonoras para crear una imagen. Los exámenes por ultrasonido no utilizan radiación (rayos X), debido a que el ultrasonido captura imágenes en tiempo real y puede mostrar la estructura y el movimiento de los órganos internos del cuerpo. También puede mostrar la sangre fluyendo por los vasos sanguíneos.

El ultrasonido Doppler es el método de elección para evaluar la insuficiencia venosa, su fisiopatología y diagnóstico. Un conocimiento integral de la anatomía, así como de las posibles alteraciones funcionales detectadas por el estudio Doppler, son cruciales para la evaluación de la TVP y la confección de un mapa ecográfico que permita a los médicos o cirujanos vasculares el tratamiento más adecuado para cada paciente.

Por: Dalia Solano 

Fuentes:

Elsevier.
Actualización de la guía para el diagnóstico no invasivo de la insuficiencia venosa.

Radiology info. 
Ultrasonido venoso.