Generalmente, cuando pensamos en rehabilitación, solemos asociar la palabra con fisioterapia, sin embargo, ésta última, forma parte de un completo sistema que incluye recuperación psíquica, social y laboral; en algunos casos, la terapia ocupacional es otro ingrediente para hablar de una rehabilitación completa.

Actualmente, existe un incremento en la demanda de terapias de rehabilitación, debido en gran medida, al incremento de la población y envejecimiento de las personas, ya que para el año 2025, poco más del 30 por ciento de la población tendrán 60 años o más, aunado a las enfermedades crónicas  y los padecimientos asociados a ellas. Juan Manuel Guzmán, especialista de la Sociedad Internacional de Medicina Física y Rehabilitación, dijo en entrevista que el Censo del 2010, mostró que más del 45 por ciento de la población sufría de problemas de origen músculo-esquelético; seguidos de los neurológicos, como hemiplejias, así como de males cardiacos y diabetes, que pueden generar alguna discapacidad. Es una realidad: nos alcanzó el futuro y no hay suficiente personal para atender la demanda.

Por lo anterior, hablar de tele-rehabilitación es una necesidad. En los últimos años, la medicina ha evolucionado a la par de la tecnología y comunicaciones, la telemedicina permite controlar robots o realizar estudios e intervenciones complejas a distancia. La telerehabilitación puede considerarse como una rama de la telemedicina, aunque este campo es considerablemente nuevo, su uso ha crecido rápidamente en los países desarrollados. En general, la telerehabilitación reduce los costos tanto de los proveedores de atención médica como de los pacientes en comparación con la rehabilitación tradicional de hospitalización o de persona a persona. Además, los pacientes que viven en lugares remotos, donde los servicios de rehabilitación tradicionales pueden no ser fácilmente accesibles, pueden beneficiarse de esta tecnología. Sin embargo, ciertas desventajas de la telerehabilitación, incluido el escepticismo por parte de los pacientes debido a la interacción remota con sus médicos o rehabilitadores, no deben subestimarse.

Las ventajas son visibles, entre ellas se encuentra la reducción de tiempo de hospitalización y la consecuente disminución de costos por parte de los pacientes y proveedores de salud, además permite que el paciente concluya el tratamiento, aún cuando el centro de salud se encuentre alejado del lugar en donde vive, del mismo modo, cuando los pacientes no cuentan con el apoyo de otra persona para acudir a las terapias, la telerehabilitación posibilita dar continuidad a los tratamientos, mejorando su calidad de vida y contribuyendo a una mejor organización familiar. Existen padecimientos en donde la rehabilitación juega un papel determinante para la recuperación total del paciente, por lo que es fundamental comenzar en cuanto sea posible, realizarla de manera intensiva y permanente hasta que el paciente sane. En la mayoría de los casos, las etapas iniciales de rehabilitación, después de la aparición de una enfermedad o lesión, pueden ser realizadas por pacientes en el hogar, incluso si necesitan un tratamiento preciso e intensivo. Por estas razones, la telerehabilitación se desarrolló para lograr los mismos resultados que se obtendrían con el proceso normal de rehabilitación en un hospital o cara a cara con un fisioterapeuta.

Aunque en términos de desventajas, un problema podría ser la pérdida del contacto humano, la consulta cara a cara con el médico. Los fabricantes de dispositivos médicos, trabajan también, en equipos que proporcionen datos exactos y medibles de los avances obtenidos, otorgando al paciente autonomía, pues muchos sistemas de telerehabilitación, han incrementado sistemas de premios o anuncios de progreso al cumplir con cada etapa de rehabilitación.

Sin duda, los actuales sistemas de rehabilitación proporcionan una mejora en la calidad de vida de los pacientes y serán de gran ayuda para cubrir la creciente demanda de la población. Contribuirán también a desahogar la carga para médicos y hospitales, pero atendiendo de manera más puntual a la población, de ninguna manera, la telerehabilitación busca sustituir al personal médico, pues requiere siempre de su supervisión, hacerlo sin la vigilancia y seguimiento adecuados, equivaldría a la automedicación con los riesgos asociados a ella. Motivo por el cual, la telerehabilitación se convierte en un aliado para el terapeuta y no es una solución integral, sino una gran herramienta para el médico y el paciente.

Por: Dalia Solano

Fuentes:

La Jornada.
Sólo hay 10 mil fisioterapeutas en el país, y 10 millones requieren esa atención: experto.

El Mundo.
Telerehabilitación: tecnología que sana en casa.

PMC US National Library of Medicine National Institutes of Health.
Telerehabilitation: Review of the State-of-the-Art and Areas of Application.