Una de las características de los robots como hasta ahora los conocemos o que hemos visto en películas futuristas, es su dura armazón y materiales con los que son creados. Sin embargo, esa condición de dureza, no necesariamente resulta ser la más funcional en su aplicación de uso diario.

Por lo anterior, actualmente se desarrollan nuevos dispositivos con “robótica blanda”  que no se refiere solamente al material con que son fabricados en su exterior, sino también al tipo de interacción que tienen con su entorno y a su construcción interna, pues utilizan fluidos a presión y cables blandos para su funcionamiento, han sido inspirados en los sistemas biológicos de peces, calamares y trompas de elefante, este tipo de robots inició como proyecto militar estadounidense, en el caso de los robots “duros” son tan precisos que es necesario que todo el tiempo se sepa que hace la parte “a” para mover la parte “b”, pero con la robótica blanda no ocurre necesariamente así, pues las piezas se mueven de manera independiente en entornos impredecibles, como el pulpo, un animal que no necesariamente “siente” en dónde está cada uno de sus tentáculos pero si debe tomar algo, lo hace.

«El ejército estadounidense diseñó una serie de robots muy caros para detectar minas, pero estos tenían limitaciones para moverse por la arena o terreno irregular, y se quedaban atascados o volcaban en el terreno minado, con lo que nadie podía ir a rescatarlos», comenta el ingeniero español Ramsés Martínez, integrante de uno de los grupos pioneros en robótica blanda de la universidad de Harvard e investigador asociado al Instituto Madrileño de Estudios Avanzados (IMDEA), Hoy, se abre camino para una nueva serie de estructuras robotizadas.

La aplicación de estos nuevos materiales es diversa, pero también es utilizada en nuevos dispositivos médicos destinados a utilizarse como prótesis, pues el estado físico de la robótica blanda lo permite, por ejemplo en el caso de los robots “duros” no podían ser utilizados para llenar contenedores de huevos, era una labor que debía realizarse manualmente, sin embargo, la robótica blanda permitirá el manejo de materiales delicados que hasta ahora tenían dificultad para sujetarse.

La imitación de animales y su naturaleza, contribuirá a la implementación de movimientos distintos o no utilizados hasta ahora, como la capacidad de succionar objetos con la presión exacta, similar a lo que hace una trompa de un elefante; podrán incluso, ser utilizados para el cuidado de niños menores o ancianos, pues con materiales pesados se corría el riesgo de que las personas sufrieran algún tipo de accidente si el robot caía sobre alguno de ellos, pero la tecnología blanda ofrece mayor seguridad para los usuarios, aunque mantenerlos estables, es también otro reto a vencer, por lo que investigadores del MIT desarrollaron robótica con materiales que pueden cambiar su estado físico de duro a suave, una característica que sin duda revolucionará el mundo de la robótica, pues permitirá crear robots quirúrgicos deformables, que podrían moverse por el cuerpo hasta un punto concreto sin dañar los órganos o vasos sanguíneos a su paso.

Por: Dalia Solano

Fuentes:

Libertad digital.
Robótica blanda, o cómo conseguir que los robots agarren huevos sin romperlos.

Materia.
La robótica se ablanda.

MIT News.
Soft robotic fish moves like the real thing.

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