Se estima que en México aproximadamente un millón 300 mil personas que padecen la enfermedad de Alzheimer, cifra que representa entre 60% y 70% de los diagnósticos de demencia y afecta con mayor frecuencia a las personas mayores de 65 años.

La enfermedad de Alzheimer se debe a cambios en el cerebro por la presencia de la proteína llamada beta amiloide que se acumula frecuentemente en el lóbulo temporal. Dicha toxina provoca inflamación y muerte progresiva de neuronas.

Las características más comunes en la persona con Alzheimer son olvidos de eventos recientes, problemas de lenguaje, alteraciones del pensamiento abstracto, desorientación, cambios en el estado de ánimo, pérdida de habilidades previamente adquiridas como manejar y llevar sus cuentas; olvido de lugares habituales, nombres de personas cercanas y vestirse por sí mismas, entre otras. En fases terminales es posible que presente dificultades al tragar, caminar, hablar e incontinencia fecal y urinaria.

Aunque ha habido avances en el desarrollo de dispositivos médicos y medicamentos para tratarla, la intervención aún se encuentra en su infancia relativa. Alrededor de 150 intentos de desarrollar nuevos medicamentos han fracasado durante la última década.

Hasta ahora los procedimientos con equipos médicos, resultan invasivos, ya que es necesario un procedimiento quirúrgico para incrustar electrodos en ciertas áreas del cerebro, que están conectados a un generador de pulso interno instalado debajo de una capa de grasa subcutánea en la parte superior del pecho.

Las nuevas investigaciones parecen ofrecer distintas alternativas. Se trata de equipos que buscan  aumentar la “plasticidad” del cerebro y mejorar su capacidad para fortalecer las conexiones entre las neuronas y las regiones del cerebro. El paciente se sienta en una silla para recibir un régimen de estimulación magnética transcraneal (TMS), una técnica de estimulación cerebral no invasiva que se usa comúnmente como tratamiento para la depresión. Simultáneamente, el paciente realiza ejercicios de entrenamiento cognitivo relacionados con el lenguaje, la memoria visual, la memoria espacial y la comprensión. Las sesiones tienen una duración de seis semanas, y son necesarias 1 hora cinco días a la semana.

De acuerdo a los ensayos clínicos recientes y varios otros estudios han demostrado que este tipo de dispositivos proporcionan una «mejora significativa» a los pacientes de Alzheimer con síntomas leves a moderados. En los estudios, los pacientes han tenido más facilidad para encontrar palabras, recordar cosas y completar las actividades de la vida diaria. Se ha demostrado que estas mejoras en la función cognitiva duran hasta un año, después de lo cual los beneficios desaparecen. Sin embargo existe la posibilidad de que los pacientes reciban un tratamiento anual.  Pero es importante mencionar que aún no se ha probado la eficacia de los tratamientos repetidos y se habla incluso de tratamientos que han recibido demandas por publicidad engañosa.

Aún se requieren mayores estudios y evidencias que prueben los beneficios de este tipo de equipos, pero sin duda cada avance representa un camino a seguir para ofrecer mejor calidad de vida a los pacientes y delinear un nuevo camino de innovación tecnológica.

Por: Dalia Solano

Fuentes:

NS Medical devices.
Four breakthrough medical devices that could help to treat Alzheimer’s in the future.

IEEE Spectrum.
First Device to Treat Alzheimer’s Is Up for Approval by the FDA The NeuroAD system, from Israeli company Neuronix, uses non-invasive brain stimulation.