El término trastornos temporomandibulares abarca un espectro de enfermedades que causan una disfunción de la articulación mandibular o dolor en la mandíbula y la cara, incluso cefalea. Afecta a los músculos masticadores, cabeza y cuello. Entre 40 y 65 por ciento de la población mundial sufre trastornos en la articulación temporomandibular, dolor orofacial y el seis por ciento de los casos llega a ser un problema crónico. Comúnmente afectan a las mujeres durante los años reproductivos y su prevalencia disminuye bruscamente con la edad. De causas multifactoriales, el tratamiento se vuelve complicado debido a que los pacientes se acostumbran a dolor y piensan, que los síntomas son normales.

Dentro de los síntomas asociados, se encuentran los chasquidos, estallidos, rejillas, crepitación, la mandíbula se atora o truena; pero también puede ocurrir que hasta el 50% de los pacientes resulten ser asintomáticos y años después, noten que tenían algunos síntomas como dolor facial (96%), molestias en los oídos (82%), dolor de cabeza (79%) y molestias o disfunciones en la mandíbula (75%). Otros síntomas pueden incluir mareos, dolor en los ojos, cuello, los brazos o la espalda. Se diagnostica un trastorno temporomandibular cuando el dolor crónico se presenta hasta por tres meses de duración. 

Este padecimiento, se encuentra dentro de los tres primeros lugares de prevalencia en dolores crónicos. Diferentes dispositivos médicos son destinados al diagnóstico o tratamiento de trastornos temporomandibulares (TMD) y comparan su utilidad clínica alegada con la evidencia científica actual, existen retos a vencer frente al diagnóstico, que puede confundirse con otros padecimientos. El dolor crónico debido al TTD provoca un impacto significativo en la calidad de vida de sus víctimas, que va desde leves cambios en la alimentación hasta la manifestación de la conducta depresiva profundamente discapacitante, además de una interferencia significativa en las actividades diarias. 

Claudia Ivonne Rodríguez, alumna del programa de maestría y doctorado en Ciencias Médicas Odontológicas y de la Salud de la UNAM. Es la primera latinoamericana en recibir el premio John Gray Fellowship, que se otorga cada dos años a un proyecto de investigación internacional que beneficie la salud dental de la población y compartirá la experiencia del uso de dispositivos desarrollados en la UNAM para el diagnóstico y tratamiento de padecimientos dentales. “La gente se acostumbra a vivir con una mandíbula que les truena, se atora y les duele, así que deja de prestarle atención y no se atiende”, dijo la ortodoncista.

En colaboración con la Facultad de Estudios Superiores Iztacala de la UNAM, y con el Cinvestav, desde hace 11 años el Laboratorio de Fisiología de la División de Estudios de Posgrado e Investigación de la Facultad de Odontología ha desarrollado tres equipos que permiten diagnósticos, tratamientos oportunos y certeros:

  • Uno de ellos es el electromiógrafo digital, que mediante sensores que se colocan de forma externa es posible determinar la actividad muscular tanto en reposo como en función.
  • Otro es un sistema de análisis oclusal, que se coloca en la boca del paciente y permite al odontólogo saber la fuerza de la mordida ejercida en los dientes.
  • Y el reflexímetro digital, con capacidad de evaluar la función masticatoria midiendo el tiempo de respuesta del sistema nervioso central ante algún estímulo.

Estos equipos, aún se encuentran en proceso para adquirir patentes, sin embargo, han ayudado a más de 2000 personas en México.

Por: Dalia Solano

Fuentes:

Scielo.
Trastornos temporomandibulares y dolor orofacial crónico: al final, ¿a qué área pertenecen?.

Manual MSD Versión para profesionales.
Generalidades sobre los trastornos temporomandibulares.

Gaceta UNAM.
Obtiene estudiante de la UNAM reconocimiento internacional de investigación en salud dental.

Science Direct.
Devices for the diagnosis and treatment of temporomandibular disorders.