La cirugía bariátrica es el tratamiento más efectivo para tratar la obesidad y sus comorbilidades, sin embargo, hay barreras que evitan que estas sean aceptadas de forma generalizada.

Ante la creciente epidemia de obesidad, surge la necesidad de crear nuevos tratamientos menos invasivos, los cuales deben tener un amplio margen de seguridad y efectividad para condicionar la pérdida de peso, al menos mayor que un tratamiento basado en dieta y ejercicio.

El uso clínico de una nueva tecnología debe practicarse dentro de un programa de manejo multidisciplinario que incluya soporte nutricional, psicológico, deportivo, y médico. Es de suma importancia reconocer que estas terapias no son creadas para sustituir a la cirugía bariátrica, sino para aumentar las opciones de tratamientos y generar mayor alcance e impacto en la población general.

Por lo anterior, el sistema, denominado abiliti (desarrollado por la compañía IntraPace), combina la tecnología ampliamente probada de los marcapasos cardíacos para provocar en el paciente una sensación de saciedad que favorece la pérdida de peso.

El marcapasos gástrico es un sistema que aplica una suave estimulación sobre las paredes del estómago cuando se come o bebe (detecta que hemos ingerido un sólido o un líquido) produciendo sensación de saciedad, lo que ayuda a comer menos y perder peso.

«por medio de cirugía laparoscópica se accede al estómago para implantar un cable que conecta un electrodo de estimulación y un sensor de detección de alimentos; al comer o beber, el sensor detecta los alimentos ingeridos y envía impulsos eléctricos de baja energía al electrodo de estimulación, situado en la pared del estómago, lo que provoca que el paciente experimente una distensión precoz del estómago, y por tanto, se sienta saciado y deje de comer».

La estimulación en cada paciente es personalizada y se ajusta de forma individual en función a la respuesta de cada uno. El dispositivo cuenta con un sistema de conexión inalámbrico (wi-fi) que transmite la información recogida por el sensor donde se refleja con detalle el consumo de comida del paciente. Con esa información, el médico diseña el programa alimentario y el ejercicio. De esta forma también se facilita la reeducación del paciente en hábitos nutricionales.

Los estudios clínicos realizados indican al año del implante una reducción de entre el 35% y el 40% del exceso de peso. La batería del marcapasos dura unos cinco años, por lo que transcurrido este periodo se requiere una reintervención. En cuanto al coste, se estima que no superaría el de una cirugía bariátrica y es aún menos invasivo.

La principal ventaja del marcapasos gástrico frente a las técnicas de cirugía bariátrica al uso es que no altera la morfología del estómago, y por tanto es menos agresiva para el paciente.

Ello permite reducir la morbilidad asociada a este tipo de cirugía (náuseas, vómitos, reflujo gastroesofágico, desalineamiento de la banda, etc.), especialmente si se compara con la banda gástrica, una técnica en la que se hace necesaria una nueva intervención en el 16% y el 42% de los pacientes al cabo de uno o dos años respectivamente.

Con el marcapasos gástrico se puede lograr una reducción del sobrepeso de hasta un 45%.

Por: Dalia Solano.

Fuentes:

Sanitas.
Marcapasos gástrico.

Science Direct.
Nuevas tecnologías y avances en terapias para la pérdida de peso.