México, enfrenta un reto importante en cuanto a esquema de salud pública se refiere, pues la población mexicana padece un cuadro de enfermedades crónicas degenerativas que afectan a una buena parte de la población debido a los malos hábitos alimenticios y vida sedentaria; padecimientos como cáncer, diabetes e hipertensión, entre otros, suponen una carga permanente y en crecimiento para el estado, sumado también al envejecimiento de la población, se espera que para año 2050, haya más ancianos que jóvenes, por lo que se enfatiza la importancia de cubrir la creciente demanda de salud y disminuir la brecha de equidad entre los diferentes sectores poblacionales.

El pasado 29 de noviembre se publicó en el Diario Oficial de la Federación (DOF) el DECRETO por el que se reforman, adicionan y derogan diversas disposiciones de la Ley General de Salud y de la Ley de los Institutos Nacionales de Salud. Lo anterior, entró en vigor el 1 de enero de este 2020, aunque las disposiciones reglamentarias necesarias deberán ser publicadas durante el transcurso de los 180 días posteriores a esa fecha. El sector salud en México, crece con el fin de lograr una cobertura universal a través del INSABI (Instituto de Salud para el Bienestar), con el cual se brindan servicios médicos en el primer y segundo nivel de atención para todas las personas sin seguridad social. Esta cobertura universal busca que las personas tengan acceso a servicios efectivos y de calidad, ofreciendo sistemas de diagnóstico, tratamiento y rehabilitación de enfermedades. Los hospitales e instituciones de salud, cobrarán una cuota de recuperación en atención de tercer nivel o de muy alta especialidad, ya que se requiere equipo especializado, mayor tecnología y aparatología.

Por lo anterior, el sector de dispositivos médicos juega también un papel importante, pues se requieren soluciones innovadoras para cada uno de los procesos que interactúan con los pacientes y que beneficien al sector en conjunto. México tiene en la mira mejorar la cobertura en salud y fortalecerla, mejorar la inversión en investigación clínica, transparentar los mecanismos de compra de insumos, generar un programa de fomento a la prevención de enfermedades y básicamente, generar un sistema de salud eficiente. Se trata de un gran reto para el país, pero también abre la puerta a las organizaciones pública y privadas, con el fin de mejorar los procesos de operación.

Hasta ahora, el pago en salud que destinaban los hogares mexicanos al momento de recibir un servicio ascendía al 40% del total, ese porcentaje es el nivel más alto en los países de OCDE, donde el promedio es del 20%. México representa un gran campo de oportunidad, pues cuenta con fabricantes de medicamentos y dispositivos médicos nacionales y extranjeros, fabrica y exporta; por lo que hoy, México se posiciona dentro de los primeros lugares del mundo. Es definitivamente competitivo.

Por: Dalia Solano

Fuentes:

KPMG.
Sector Salud: desafíos, innovación y potencia.

SEGOB.
El INSABI responderá a las necesidades de salud de las y los mexicanos.