En el sector médico, la seguridad del paciente es prioridad y en ello radica la estrategia de gestión tecnológica que garantiza la funcionalidad, eficacia y seguridad del equipo médico, al mismo tiempo que se cubren las demandas de los servicios en salud por parte de la población.

Muchos de los problemas que enfrentan los profesionales médicos, recaen en ingenieros formados específicamente para el sector salud y que cuentan ya, con el conocimiento necesario para explicar las consecuencias del uso de tecnología no solo en dispositivos médicos, sino también, en los sistemas de información y materiales médicos.

La ingeniería clínica juega un papel determinante. Un ingeniero clínico, es aquel que apoya y promueve el cuidado de los pacientes, mediante la aplicación de la ingeniería y los conocimientos de gestión a la tecnología sanitaria. El enfoque profesional se centra en la interface paciente-equipo médico y aplican los principios de ingeniería tanto en el manejo de sistemas médicos y de equipos biomédicos en el ámbito del paciente, como en la gestión necesaria para su uso apropiado. La oferta en tecnología médica es tan amplia, que resultaría imposible que cada especialista, realizara todas las evaluaciones necesarias para la aprobación de equipos, es decir, no se trata de lo sofisticado que pueda resultar algún equipo y su fabricación, sino de la amplia diversidad de tecnologías, su utilización, los estudios de costo-beneficio, el entrenamiento al personal médico y paramédico que actuará como operador, la preparación de técnicos encargados del mantenimiento, la calibración de los equipos (sin contar el diseño de nuevos equipos y técnicas); y en particular, la gestión especializada de la tecnología en el medio hospitalario, a fin de que la institución alcance el nivel de calidad que la sociedad exige y espera.

La demanda en salud de la población aumenta, las exigencias crecen debido a un incremento mundial de enfermedades crónico degenerativas, además, nuevas e inéditas amenazas en salud, demandan una mayor efectividad en tratamientos, equipos médicos y de protección. El escenario de la pandemia actual, nos indica que debemos estar preparados para hacer frente a las nuevas adversidades.

La ingeniería clínica, es parte de la ingeniería biomédica, centrada en el paciente, ha emergido como producto del desarrollo de las tecnologías en salud en el ámbito clínico. La ingeniería clínica, es una disciplina que surgió en la última mitad del siglo XX, gracias al incremento y desarrollo de equipos y dispositivos médicos orientados al cuidado de la salud con aplicaciones preventivas, terapéuticas, diagnósticas y restaurativas.

Se define a la bioingeniería como la ciencia que integra las ciencias físicas, químicas, matemáticas y principios de ingeniería para el estudio de biología, medicina, comportamientos y salud. Se trata del cierre de una brecha que urge hacer más estrecha: salud y tecnología, pues desarrolla los conceptos fundamentales, materiales, procesos, implantes, dispositivos y sistemas informáticos para la prevención, diagnóstico y tratamiento de enfermedades.

En una presentación ante el Foro Global de Dispositivos Médicos en 2013, se exponían que los retos a los que se enfrenta la ingeniería clínica, enumerandolos de la siguiente manera:

  • El creciente grado de complejidad con el que se está desarrollando el cuidado de la salud.
  • La capacidad de seguirle el ritmo a los avances tecnológicos con la preparación adecuada, la cual va más allá de las habilidades técnicas.
  • El entendimiento de los conceptos de riesgo, seguridad y resiliencia, así como la forma de implementarlos en las actividades diarias.
  • La aceptación definitiva de que el trabajo en equipo es la manera de abordar los problemas actuales relacionados con la salud.
  • La capacidad resolutiva de problemas.

Durante el 2018 se plantearon una serie de retos a la comunidad de ingeniería clínica en México, algunos de los cuales se mencionan a continuación:

  • El desarrollo, implantación y evaluación de planeaciones que optimicen el uso de la infraestructura tanto para atender los problemas de salud emergentes como los que eventualmente se vayan presentando de acuerdo a la evolución del comportamiento poblacional.
  • El desarrollo de estrategias para mantenerse actualizado con respecto a lo avances tecnológicos en salud y para definir criterios de evaluación que de manera efectiva coadyuven a la selección de aquellas opciones que mejor se adapten a las necesidades que vayan surgiendo.
  • La implementación y evaluación de programas que se enfoquen hacia una auténtica mejora continua en las actividades de los Departamentos de Ingeniería Biomédica de los hospitales, que vayan más allá del requisito de certificación y que apoyen a la oferta de servicios de calidad en salud.
  • El fomento de una cultura de seguridad y colaboración a partir del manejo de riesgos y la comprensión del papel que cada profesional de la salud juega en el sistema.
  • El panorama de salud mundial, exige una mayor atención en salud que derive de mejores gestiones estratégicas. La ocupación de estos temas, garantizará sistemas de salud sanos, con mejor rendimiento y funcionamiento, incluyendo equipos médicos más seguros para la población mexicana.

Por: Dalia Solano.

Fuentes:

SOMIB. Sociedad mexicana de ingeniería biomédica.
2018 y la ingeniería clínica: algunos retos que nos esperan.

Scielo
Ingeniería biomédica.