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La enfermedad renal crónica (ERC) es un padecimiento que recibe poca atención pública; sin embargo, representa un grave problema en México y el mundo.

Esta patología puede originarse por diferentes causas, aunque se encuentra fuertemente vinculada a las enfermedades crónicas de mayor prevalencia en nuestra población (diabetes, hipertensión, enfermedades del corazón, VIH, entre otras) generando un gran impacto de demanda en salud. Requiere recursos económicos e infraestructura para su tratamiento debido a que disminuye considerablemente la esperanza de vida de los pacientes.

Se trata de una enfermedad de difícil diagnóstico, pues se presentan síntomas cuando la enfermedad se encuentra avanzada. Se estima que alrededor de 6.2 millones de mexicanos con diabetes tienen insuficiencia renal en sus distintas etapas, sin que necesariamente todos ellos sepan que la padecen. Hasta 98% de las personas con ERC por diabetes en México se encuentra en etapas tempranas, cuando por fortuna la ERC es todavía controlable y reversible. Sin embargo, en estos datos no incluye a los enfermos que, por otras causas como hipertensión arterial sistémica, enfermedades autoinmunes, infecciones, antecedentes congénitos, problemas obstructivos y daño por fármacos, también desarrollan Insuficiencia Renal Crónica en forma progresiva y de manera silenciosa.

La ERC requiere la realización de hemodiálisis, un tratamiento para filtrar las toxinas y el agua de la sangre, como lo hacían los riñones cuando estaban sanos. Ayudando a controlar la presión arterial y a equilibrar los minerales importantes en la sangre como el potasio, el sodio y el calcio. La hemodiálisis no es una cura para la insuficiencia renal, pero contribuye a incrementar el tiempo de vida de los pacientes.

Los tratamientos de hemodiálisis convencionales, suponen costosos tratamientos y tiempos de traslado; por consiguiente, un desembolso económico considerable para los pacientes y sus familiares. Hoy, se ha puesto especial interés en los aparatos portátiles de hemodiálisis, con el fin de que sean los propios pacientes, quienes puedan realizar sus tratamientos en casa. Es un nuevo auge de tecnologías para realizar hemodiálisis en casa.

Aunque las máquinas convencionales de hemodiálisis, otorgan tiempo a los pacientes, estos últimos no pueden pasar los días dependiendo de pesados equipos, por lo que sistemas de hemodiálisis ambulatorios, ofrecen una solución accesible para mejorar la calidad de vida de los enfermos. Se trata de aparatos cada vez menos espaciosos, haciendo posible su transporte en viajes de trabajo o placer.

Del mismo modo que los desfibriladores automáticos implantables y los dispositivos de asistencia ventricular izquierda han salvado la vida de los pacientes cardíacos, los dispositivos portátiles e implantables pueden diseñarse para permitir el tratamiento intensivo de autocuidado por parte de los pacientes con insuficiencia renal.

Las nuevas máquinas portátiles de hemodiálisis, permiten determinar dónde, cuándo y con qué frecuencia se realizarán los tratamientos. Además, recopilan información del ciclador, para que profesional de la salud pueda visualizar los diagramas de manera más sencilla.

Esta nueva generación de máquinas es más fácil de configurar, limpiar y desinfectar, al tiempo que ofrece una mayor flexibilidad y una experiencia mucho más cómoda para los pacientes.

Una máquina de hemodiálisis en el hogar elimina los desechos y líquidos del cuerpo cuando los riñones ya no funcionan lo suficientemente bien como para mantener el cuerpo sano. Los diferentes sistemas funcionan para diferentes personas, pero es necesario trabajar en estrecha colaboración con el médico para elegir un método de diálisis y el equipo que mejor funcione para los pacientes.

Por: Dalia Solano.

Fuentes:

Davita.
Kidney care.

Fresenius kidney care.
Hemodiálisis en el hogar.

National Institute of diabetes and digestive and kidney diseases.
Hemodiálisis.