Como resultado de la propagación del virus SARS-CoV-2, las instituciones de salud pública alrededor del mundo, se prepararon para enfrentar a la pandemia que ha paralizado ciudades enteras.

Wuhan, la primera ciudad China que comenzó a padecer los primeros casos de coronavirus, fue también la primera en identificar cuáles eran los síntomas asociados a la enfermedad; con el tiempo, diferentes países se enfrentaron también al problema de falta de insumos médicos, mismos que eran abastecidos por los fabricantes, quienes vieron mermada su oferta debido al cierre de fronteras y parálisis en las líneas de distribución.

La Unión Europea anunció el cierre de sus fronteras durante 30 días, manteniendo solamente viajes esenciales; tras varias negociaciones, se incluyó y aseguró, la distribución de equipo médico para el resto del mundo. Cuando en México se anunció el primer paciente de coronavirus, el gobierno federal, se preparaba ya, con respiradores, cubrebocas (N95 aceptado por la OMS), equipo médico, entre otros; tomando en cuenta la experiencia de los países, que para entonces, ya veían rebasada la demanda en salud. El amplio territorio mexicano y la ubicación geográfica de algunos poblados, han dificultado el alcance de los insumos. Médicos y enfermeras se vieron en la necesidad de utilizar mascarillas de protección, adicionales al cubrebocas, con el fin de evitar mayor contagio de COVID-19. El personal denuncia que la protección en las unidades de salud, resulta insuficiente.

En dispositivos médicos, hablamos de cómo las Universidades y principales Centros de Investigación en México, se dieron a la tarea de fabricar respiradores provisionales. El Presidente de México Andrés Manuel López Obrador, ha dicho en reiteradas ocasiones, que el apoyo ciudadano ha sido crucial y fundamental para enfrentar el coronavirus.

Ante la emergencia y con el fin de brindar apoyo a quienes se encuentran en la primera fila de la lucha contra la pandemia de Covid-19, un grupo de jóvenes, en Tultepec, Estado de México, se unió para fabricar mascarillas protectoras destinadas al personal médico. Fue a través de una estación de radio digital en Tultepec, transmitida por facebook, que hicieron un llamado a la población para donar materiales de fabricación.

La respuesta de la gente no se hizo esperar. El equipo de jóvenes, contó con la colaboración de médicos y enfermeras, quienes contribuyeron en el diseño y fabricación de las mascarillas a fin de cumplir con los requisitos indispensables de uso, que además, pueden sanitizarse y reutilizarse en más de una ocasión.

Las mascarillas, han sido donadas al personal médico que labora en hospitales de la zona, como: el Hospital Vicente Villada, en Cuautitlán México; el Hospital General de Zona en la Quebrada 57; en Tlalnepantla, la Clínica 72; Clínica 66 de Cuautitlán, Clínica 98 de Coacalco, el Hospital Juárez y de la Raza, además de la 58 en Naucalpan, estas últimas pertenecientes al IMSS (Instituto Mexicano del Seguro Social). El grupo considera ampliar las donaciones a las clínicas del DIF en Tultepec y unidades médicas cercanas a su ubicación.

Se trata de un grupo de aproximadamente 20 jóvenes, quienes planean una donación de 1000 unidades. Atziri, estudiante de enfermería, agradeció la confianza de la población y se mostró feliz de tener la posibilidad de ayudar al personal médico con quienes ha coincidido en sus prácticas profesionales. El grupo agradeció las donaciones materiales y la mano de obra de sus compañeros, pero sobre todo, resaltaron la importancia de establecer redes comunitarias para salir adelante en un problema mundial.

Por: Dalia Solano.