La fabricación aditiva, también conocida como 3D, puede utilizarse para fabricar instrumentos quirúrgicos desechables de un solo uso, instrumentos quirúrgicos reutilizables, guías quirúrgicas adaptadas y otros dispositivos médicos que entran en contacto con el paciente y durante esta pandemia por COVID-19 pueden solucionar los cuellos de botella. Los procesos validados y un sólido sistema de gestión de la calidad garantizan la fiabilidad de los dispositivos médicos producidos con tecnología de impresión 3D avanzada.

Derivado de la escasez de fabricantes por contrato capaces de cumplir con los estrictos pero necesarios estándares de calidad y normales legales, la industria de fabricación aditiva ha establecido con éxito instalaciones de producción bajo demanda, pues las empresas se han visto en la necesidad de ajustar sus cadenas de suministro, como resultado del cierre de fronteras. Las directrices ayudan a los fabricantes a aplicar los requisitos reglamentarios de manera fiable y rápida; para ayudar en esto, TÜV SÜD (empresa de origen alemán con sede en Múnich especializada en certificación, ensayos, auditorías y formación) ha elaborado listas de control de los principales requisitos que abordan la fabricación de aditivos, tanto generales como específicos, en normas y reglamentos clave, y ha suministrado estas listas de control de forma gratuita a los fabricantes en la crisis del coronavirus. Las listas son una ayuda para los laboratorios de pruebas, los especialistas en salud y el público.

La tecnología en 3D elimina muchas de las limitaciones ocurridas en los métodos de fabricación tradicionales, como el fresado, colado y fabricación, abre nuevas posibilidades para la elaboración de geometrías complejas y fabricación en masa de piezas a medida, reduce costos y permite precios competitivos en proyectos que antes, resultaban inviables.

Se integran piezas más complejas para los dispositivos médicos, aumentando las ventajas del paciente en tratamientos ortopédicos, implantología y odontología.

La tecnología de impresión 3D ha constituido un área de enfoque como opción para llenar los huecos en las cadenas de suministro, sobre todo en lo que respecta a los hisopos nasales, los componentes de los ventiladores y los equipos de protección personal (EPI). En la actualidad, la fabricación de aditivos también está impulsando el suministro de productos clave como visores faciales, válvulas de ventilación, filtros, sensores de presión y tubos de rayos X para aplicaciones que van desde la asistencia sanitaria general hasta dispositivos personalizados de alta precisión para los mercados más especializados.

«Para ayudar a combatir el COVID-19, hemos abierto nuestra red de fabricación aditiva para hospitales y otras instituciones de salud que necesitan piezas médicas de repuesto y administrar de manera eficiente sus solicitudes de diseño e impresión», dijo Klaus Helmrich, miembro de la Junta Directiva de Siemens AG y CEO de Siemens Digital 3D Industries.

La red está disponible en todo el mundo de manera gratuita y, según la compañía, «permitirá una producción más rápida y menos complicada de piezas de repuesto para máquinas como ventiladores», los cuales presentan una alta demanda en medio de la pandemia que, según cifras de la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha afectado a más de 915.000 personas en todo el mundo.

Antes de la pandemia se vislumbraba un futuro optimista para esta tecnología, se pronosticaba un crecimiento de hasta 20,000 millones de dólares tan solo en el sector de fabricación de aditivos y 9,700 mdd en impresión odontológica, proyectados para el 2027.

Por: Dalia Solano.

Fuentes:

Renishaw.
Fabricación aditiva para el sector médico.

El empaque.
Red de fabricación aditiva acelera producción de repuestos para dispositivos médicos.

Interempresas.
Impresión 3D Fabricación aditiva.