El dispositivo, un implante blando y ultradelgado, se coloca directamente sobre el riñón trasplantado y es capaz de detectar irregularidades en la temperatura, un indicador de inflamación y otras respuestas del cuerpo que sugieren un rechazo del órgano. A través de la transmisión inalámbrica de datos a un smartphone o tableta cercana, puede alertar tanto al paciente como al médico de manera inmediata.

 

Investigadores de la Universidad Northwestern han dado un paso gigante en la medicina trasplantológica con el desarrollo del primer dispositivo electrónico capaz de monitorear continuamente la salud de órganos trasplantados en tiempo real. Aunque los estudios primarios se realizaron con trasplantes de riñón, los investigadores asumen que también podría funcionar para otros trasplantes de órganos, incluyendo el hígado y los pulmones.

Publicado en la revista Science, el estudio de los investigadores mostró que el dispositivo detectó señales de advertencia de rechazo hasta tres semanas antes que los métodos de monitoreo actuales. Este tiempo adicional podría permitir a los médicos intervenir más pronto, mejorando los resultados y el bienestar del paciente, así como aumentando las probabilidades de preservar los órganos donados, cada vez más valiosos debido a la creciente demanda.

El Dr. Lorenzo Gallon, nefrólogo de Northwestern Medicine y líder de la parte clínica del estudio, señaló que muchos pacientes viven con una ansiedad constante, sin saber si su cuerpo está rechazando el órgano trasplantado. En ese sentido, este dispositivo podría ofrecer cierta protección y tranquilidad a través de un monitoreo continuo.

John A. Rogers, pionero en bioelectrónica de Northwestern, lideró el desarrollo del dispositivo con la premisa de que la detección temprana de eventos de rechazo es crucial: «Si el rechazo se detecta temprano, los médicos pueden administrar terapias anti-rechazo para mejorar la salud del paciente y evitar la pérdida del órgano donado».

Por su parte, Surabhi Madhvapathy, estudiante de posgrado en el laboratorio de Rogers y autora del artículo, destacó que el monitoreo en tiempo real del órgano trasplantado es un paso crítico hacia la medicina personalizada.

Actualmente, el monitoreo de la salud renal se realiza principalmente a través de marcadores en la sangre, como los niveles de creatinina y nitrógeno ureico, que no son ni sensibles ni específicos y pueden llevar a falsos negativos o positivos. La biopsia, la alternativa estándar, conlleva riesgos de complicaciones múltiples. En cambio, el implante bioelectrónico de Northwestern monitorea la temperatura, un indicador más simple y confiable. El estudio realizado en animales confirmó que un aumento en la temperatura local de un riñón trasplantado suele acompañar a la inflamación que precede a los eventos de rechazo. Tras el éxito del ensayo en animales pequeños, los investigadores están probando el sistema en un modelo de animal más grande y evaluando formas de recargar la batería para que dure toda la vida.

Este avance podría representar una nueva era en el cuidado post-trasplante, ofreciendo a los pacientes y médicos una herramienta vital para la detección precoz de rechazo, una complicación que puede surgir en cualquier momento después de la cirugía, y abriendo un nuevo camino hacia la personalización del tratamiento médico post-trasplante.

 

Por: Cipactli Vargas

Fuentes:

Science
Implantable bioelectronic systems for early detection of kidney transplant rejection

Northwestern Now
First device to monitor transplanted organs detects early signs of rejection

El Comercio
Los trasplantes de riñón y dos novedades que pueden revolucionar la salud