El día 10 de septiembre se celebra el Día Mundial para la Prevención del Suicidio, organizado por la Asociación Internacional para la Prevención del Suicidio. El objetivo de este día, que copatrocina la OMS, es demostrar que estos actos se pueden prevenir y cómo actuar frente a la situación.

El suicidio sigue siendo una de las principales causas de muerte y se ha reconocido como un problema importante de salud pública. Los rápidos avances en la ciencia de datos pueden proporcionarnos herramientas útiles para la prevención del suicidio y ayudar a evaluar dinámicamente el riesgo de suicidio en formas cuantitativas basadas en datos.

Desde mediados del siglo XX la tasa de suicidios ha tenido un constante incremento, especialmente en los países en vías de desarrollo. Lo anterior toma especial relevancia entre el estrés, el miedo y la incertidumbre generados por la pandemia de COVID-19. Se estima que alrededor de 131 000 niños han perdido a un padre o madre a causa de COVID-19 en México. Muchas familias también han perdido estabilidad financiera durante la pandemia. Al mismo tiempo, los niños han visto interrumpidos apoyos vitales como la escuela, los servicios de atención médica y otros sostenes comunitarios.

La tecnología contribuye en la prevención del suicidio a través de la inteligencia artificial, incluido el uso de aprendizaje automático, aplicaciones para teléfonos inteligentes y sistemas portátiles controlados por sensores. También se discuten las oportunidades futuras para la prevención digital del suicidio y se propone un novedoso Sistema de Evaluación del Estado Mental impulsado por sensores.

Una de las funciones clave de un psiquiatra es evaluar el riesgo de suicidio de sus pacientes. Si bien existen muchos factores de riesgo de suicidio, los psiquiatras deben confiar en la perspicacia clínica para evaluar el riesgo de suicidio.

Esta evaluación conlleva cierto grado de subjetividad, y aún no hemos podido crear un sistema automatizado para modelar y predecir el riesgo de suicidio de manera objetiva. El riesgo de suicidio también es muy fluido, con el potencial de fluctuaciones rápidas basadas en factores biológicos, sociales y psicológicos. Además, el riesgo de suicidio tiene elementos tanto crónicos como agudos: alguien puede tener crónicamente un alto riesgo de suicidio, aunque un evento de vida más inmediato puede aumentar rápidamente ese riesgo.

Al recopilar y analizar grandes cantidades de datos de población, la tecnología que predice suicidios digitalmente podría ayudarnos a cuantificar:

  1. El impacto general de cada uno de los muchos factores de riesgo diferentes y cómo interactúan;
  2. El perfil de riesgo específico de un individuo dado;
  3. El riesgo instantáneo de un individuo en cualquier momento dado con consideración de cualquier información recién adquirida. Dicha tecnología nos ayudaría a orientar más eficazmente nuestros recursos limitados a una población mucho mayor. Si bien estas intervenciones prospectivas pueden parecer optimistas, una variedad de investigaciones nos da la esperanza de que podrían ser posibles.

Por: Dalia Solano.

Fuentes:

IMSS.
Infografía: Día mundial para prevención del suicidio.

Expansión política.
El COVID-19 ha dejado a 131,000 niños huérfanos en México, estima The Lancet.