Vivimos una situación inédita en la historia de la medicina producida por la pandemia de COVID-19, que ha modificado la situación de los sistemas de salud a nivel mundial pero que también tendrá una continuación en la forma en la que nos enfrentaremos a las enfermedades respiratorias y al modo particular en que valoraremos a los pacientes con estas patologías.

La infección por SARS-CoV-2 que produce el cuadro clínico del COVID-19 tiene una especial predilección por el epitelio respiratorio, con la aparición de episodios de neumonía e insuficiencia respiratoria aguda grave que suelen ser los responsables del ingreso hospitalario y de la admisión en unidades de cuidados intensivos. Los pacientes con enfermedades respiratorias o pulmonares graves requieren un tratamiento intensivo y su función pulmonar debe controlarse de forma continua.

Debido a la demanda, se complica el seguimiento de los enfermos con diferentes patologías respiratorias, sumado a las dificultades de que los pacientes puedan acudir a consultas continuas o bien, para la realización de exámenes complementarios. Por ejemplo, los pacientes con EPOC, que es un factor de riesgo para una evolución del COVID-19 más grave, seguirán precisando de un seguimiento de su enfermedad para mejorar su sintomatología y prevenir la aparición de exacerbaciones. Lo mismo es aplicable para prácticamente cualquier otra enfermedad respiratoria crónica como el asma, las bronquiectasias, la fibrosis pulmonar idiopática o las enfermedades vasculares del pulmón.

Durante más de 200 años, el estetoscopio ha sido una herramienta estándar para los médicos y, como tal, es un símbolo de la profesión médica, este dispositivo es utilizado para escuchar con precisión los latidos del corazón y los pulmones y, como resultado, para diagnosticar enfermedades.

Como parte del proyecto Pneumo Vest, los investigadores de Fraunhofer han desarrollado una tecnología mediante la cual, los ruidos en los pulmones se registran utilizando un chaleco textil con sensores acústicos integrados. Luego, las señales se convierten y se muestran visualmente mediante software; como el software conoce la posición de cada sensor individual, puede atribuir los datos a su ubicación precisa. Esto produce una imagen acústica y óptica detallada de la situación de ventilación de todas las partes de los pulmones.

El sistema recopila y almacena los datos de forma permanente, los exámenes pueden realizarse en cualquier momento y en ausencia del personal del hospital, lo que hace aún más especial a este dispositivo, que también indica el estado de los pulmones durante un período de tiempo, por ejemplo, durante las últimas 24 horas. No hace falta decir que la auscultación tradicional también se puede realizar directamente en los pacientes. Sin embargo, en lugar de realizar la auscultación manualmente en diferentes puntos con un estetoscopio, se utilizan varios sensores simultáneamente.

De esta manera, los pacientes fuera de las unidades de cuidados intensivos aún pueden ser monitoreados continuamente. La tecnología aumenta las opciones de diagnóstico, libera la saturación de hospitales y unidades de salud,  mejorando la calidad de vida del paciente.

Por: Dalia Solano.

Fuentes:

Medical Xpress.
High-tech vest monitors lung function.

Archivos de Bronconeumología.
Seguimiento del paciente con enfermedad respiratoria en la era post-COVID-19: ¿estamos preparados?